Hay gente que pasa su vida en la carretera, metidos en sus casas rodantes mientras van devorando kilómetros. Yo no conduzco, ni tampoco quiero aprender, presiento que debe ser un vicio como otro cualquiera, el sentir entre tus manos que tienes el control de una máquina. SI inventasen algún sustitutivo de la gasolina, y que fuera por supuesto más barato, quizá entonces sí que me lo pensaría, pero ahora mismo prefiero malgastar mi dinero en otros vicios.

 

Sin embargo la carretera siempre ha sido uno de mis fuertes, una fuente de inspiración de inagotables recursos literarios, en fin… desde muy pequeño siempre me llamó la atención… Recuerdo que hubo un tiempo que cuando mi padre se ponía a adelantar, yo siempre me fijaba en la gente que iba en los otros coches… hoy sinceramente creo que lo hacía solamente porque esperaba encontrarme alguna vez a Thelma y Louise camino a las mismas puertas del infierno de Darvaza, y que quisieran llevarme con ellas, siempre y cuando claro, me prometiesen antes de llegar, el pasar una noche los tres juntos en la misma habitación en cualquier hotel siniestro de carretera.

Por las carreteras siempre huyen los fugitivos, ya sean inocentes o culpables, ellos anhelan cruzar una frontera o llegar a esa ciudad sin nombre y sin ley que por suerte o por desgracia no existe. Siempre me los imaginé que eran tipos duros, llenos de tatuajes, y siempre y ante todo muy serios. Cuando entro en la cafetería de una gasolinera, les suelo ir buscando con mi mirada,sé que en cualquier momento puedo tropezar con uno de ellos, porque también algunas veces a ellos les excita jugársela, haciendo un alto en su camino aunque sea a plena luz del día… Son tipos que aunque en la tele estén poniendo anuncios graciosos nunca se ríen, miran a su alrededor sin que nadie se dé cuenta de su presencia, sin embargo aquel tipo que va con botas y pantalones de cuero negro, el tipo que hace tan sólo un momento bajó de aquella moto, sé a ciencia cierta que es uno de ellos.

En las cafeterías de las áreas de servicio también es normal que alguna vez te encuentres con una chica mirando a través de la ventana el infinito. Primero crees que es posible que se esté haciendo a si misma cualquier pregunta trivial como: “son las pringles patatas fritas?” o quizá…cómo te gusta comértela?.” Luego se escucha desde el exterior un frenazo y lo tienes claro, la chica ahora mismo está diciendo para sus adentros imbéciles al volante, peligro contante Sin embargo, cuando gira la cabeza y te clava su mirada cristalina, te das cuenta que se trata de un asunto mucho más grave y te sientes estúpido de las cosas que puedes llegar a pensar. Sobre la mesa deja descansar una revista abierta por un articulo que se titula consejos para embarazadas. Ella, aunque nadie lo sepa, viaja ya con alguien que todavía no tiene edad para pagar billete. Entonces me pregunto si ella también se sintió tan sola alguna vez, al mismo tiempo que alguien me rescata de las profundidades de aquellos recuerdos imborrables y me avisa con golpecitos en la espalda que ya es la hora de salir.

En las cafeterías de las areas de servicio es también bastante normal que en la salida te cruces con un policía que te mire como queriéndote decir: “siempre hay que hacer el bien muchacho “… miro entonces mi reloj y veo que son las 8:08 horas, del dia 08/08/2008, en pocas horas empezarán los juegos olímpicos. Cuando vuelves a subir al autobús para reanudar el viaje sólo existen dentro de él dos tipos de personas: los que no están haciendo nada y te miran a los ojos fijamente mientras permanecen sentados en sus asientos mientras te diriges al tuyo, y los que están haciendo algo y mantiene su atención ocupada y pasas desapercibido por su lado, A esa hora es fácil ver a los bloguers escribiendo con sus portátiles sobre las mascotas de Pekín, buscando fotos que demuestren la existencia del fanatismo olímpico, traduciendo textos para todos nosotros sobre la historia del olímpismo, haciendo un recorrido por las diferentes antorchas olímpicas que han dado la vuelta al mundo. Pero sin embargo lo más enternecedor es ver como un hombre cuenta a su hijo una historia de 10 minutos hasta que se queda dormido, o como aquellos dos ancianos demuestran que han aprendido un poco de inglés a saber dónde y cómo .

También es típico antes de que se vuelva a poner el autobús en marcha, mirar por la ventanilla y volver a ver a la chica de la cafetería, que incluso te mire y te diga adiós con la mano antes de subirse en otro autobús con un destino diferente que jamás podrás alcanzar. Aún así le hablas “ tranquila, lo que hoy parece el puzzle más grande del mundo, mañana o quizá unos kilómetros más allá lo empieces a ver de otra forma…” Luego miras al fondo y ves al policía de antes retirando el cartel contra la tala forestal que quieren llevar a cabo para realizar la nueva autopista, y otro más pequeño que pone free Tibet qué es el bien, y qué es el mal?

El autobús por fin sale, pero si yo conduciera y tuviese mi propio coche y siguiendo la premisa de la ley de murphy que dice, que siempre que reanudas un viaje después de hacer una parada para descansar, te encontrarás con un percance en la carretera… sé que a pocos kilómetros me encontraría con un coche parado en el arcén con una chica en el exterior llamando a ayuda en carretera. También sé que detendría mi coche y que bajaría, que me acercaría a ella mientras todavía estuviera hablando por el móvil… y que pensaría “ahora mismo tiene cara de que una voz al otro lado del teléfono le haya dicho: ” sería tan amable de indicarme su número de teléfono por favor” a continuación ella diría la sucesión perfecta de números , y yo por supuesto lo grabaría para siempre en mi memoria y pensaría seguramente ” soy un puto crack, he llegado justo en el momento perfecto “… cuando terminase de hablar, la brisa empezaría a jugar con su pelo, nos miraríamos a los ojos y por supuesto sería ella quien empezase a hablar:

 

” – Porque has parado…? .

- Pensé que necesitabas ayuda…

- Sí… estás en lo cierto,eh… sabes entonces arreglar coches?

- Por supuesto que no.

- Por supuesto que no? entonces cómo piensas ayudarme?…

- Mi coche funciona perfectamente…

La chica se queda en silencio un instantes, Mira a su alrededor.

- A dónde vas chico?

- A la playa…

- Me estás diciendo, que me quieres llevar a la playa…?

- No, solamente que mi coche está en perfecto estado y que yo voy a la playa…

-Y qué coño vas hacer en la playa?

- Creo que está claro, observar a tu lado las galaxias, la vía láctea, y la materia oscura.

La chica se queda en silencio de nuevo y de nuevo también mira a su alrededor, una carretera con un paisaje desértico en medio de la nada desde el último incendio… La chica me mira de nuevo a los ojos, me mira fijamente como cuando una espada quiere atravesar con su filo… y por fin rompe el silencio..:

- Está bien, llevas paraguas?

- Paraguas?

- Sí, ya que lo tienes todo tan claro…deberías saber que soy una chica que persigo lluvias y tormentas…

Buena respuesta… sin embargo ella no sabe que desde que leo tantos blogs tengo salida para todo:

- No te preocupes… yo tenía pensando cuando llegásemos, poder invitarte a dar un paseo romántico bajo la lluvia de sangre…”

la chica se ríe, mira de nuevo el mismo paisaje desértico… rompe el silencio…

- Nos vamos? “

Pero como no creo que conduzca nunca, nunca llegaré tampoco a hablar con la chica del coche, me tendré que conformar con verla desde la ventanilla de este autobús cuando lleguemos a su altura, como un relámpago su imagen se desvanecerá, la dejaremos atrás y allí sentiré que permanecerá siempre. Mientras tanto sigo viajando, la carretera nunca termina, pero la crónica chusticiera de la semana sí. Sin embargo, la carretera tampoco me dejará nunca de poseerme. 

Gracias a todos por el post!!!

 

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