Un día de lluvia
8 de November de 2009 por morgana en Relatos CortosAbrió la puerta de casa y la oscuridad y el calor de la calefacción central de su casa le dieron la bienvenida. Se descalzó en el felpudo para no pisar con lo pies mojados sobre la madera y soltó el bolso en el mueble de la entrada. Sostuvo el paraguas sobre una mano para no mojar el suelo, mientras recorría el pasillo hasta el baño. No había nadie en casa todavía, y era posible que hoy la compañía se hiciera de rogar, el día antes ya la había avisado de que llegaría tarde.
Extendió el paraguas en la ducha y colgó el abrigo, que también estaba empapado. Se quitó la ropa, se frotó un poco la cabeza y los hombros para secarse el pelo con la primera toalla que encontró a mano. Se pasó un cepillo por el pelo y se miró al espejo, el maquillaje descompuesto tanto por la lluvia como por las lágrimas le recordó un poco a las famosas (1) cuando salen de las fiestas, que cuando salen de casa salen divinas pero a la vuelta dan pena. Definitivamente, aquel no había sido un buen día.
Puso el pijama en el radiador para que al salir de la ducha estuviera caliente y se metió bajo el agua, que esperaba que le templara el frío que le calaba hasta los huesos. La acababan de despedir del trabajo en el que llevaba casi diez años. Reajuste de personal motivado por la crisis, le habían llamado a su despido, ja ! y en su puesto habían dejado a la que se tiraba al encargado. Se había puesto como una fiera cuando se lo dijeron, y mucho más aún cuando los sindicalistas no habían hecho nada por ayudarla, a ella y a los otros diez compañeros que habían despedido. A ver cómo se las arreglaban ahora para poder llegar a fin de mes.

Al salir de la ducha fué al frigorífico en busca de algo calentito para cenar y se sentó en el reposabrazos del sofá. Apoyó la cabeza en la ventana, y se entretuvo mirando las gotas de lluvia resbalando por el cristal. La taza con sopa (2) humeaba entre sus manos, a pesar de la temperatura del salón. Todo ese día había ido mal, desde que se levantó supo que aquél no iba a ser su día. El coche no arrancó y tuvo que coger un taxi en hora punta y lloviendo, su secretaria se había enfermado y tuvo que apañárselas sola durante todo el día, en la presentación ante los clientes de Edimburgo (3) se estropeó el proyector y tuvo que improvisar , y para rematar a última hora le comunicaron su despido.
Ahora en casa, mientras veía llover,se empezaba a sentir algo mejor. Al fin y al cabo aquel tampoco era el trabajo de su vida, llevaba tiempo quejándose de él y deseando buscar otra cosa. Los charcos de la calle comenzaban a formar riachuelos calle abajo mientras ella trataba de aclarar un poco sus ideas, apuró la sopa que le quedaba. Tal vez fuera hora de empezar de nuevo. “Definitivamente” pensaba ella, “nadie hablará de nosotras cuando muramos.”(4) Así que, lo mejor era luchar mientras estuviera viva. Se encendió un cigarro mientras a través de la ventana veía aquella silueta tan familiar que se acercaba a la carrera bajo la lluvia. A pesar de los problemas, sabía que juntos podrían con todo.
“Have a nice day” Bon Jovi
Enlaces de la crónica de esta semana:
(1) Antes y después de las famosas, de El Blog de Famosas.
(2) Receta de Sopas perotas, de Mi Ventana.
(3) Celebrar Samhain en Edimburgo, de El Rincón de Opaíto.
(4) Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, de Las Erinias.
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Me ha ancantado la historia Morgana.
Espero que no te haya ocurrido a ti la historia…
Gracias por el enlace de la sopa.
Un abrazo.
Gracias a ti Jenny, digamos que todas las historias tienen su parte de verdad y otra de mentira (que quedan más bonitas cuando se les llama licencias poéticas
) Pero bueno, que en el paro no se acaba el mundo.
Un besazo guapa.